martes, 19 de mayo de 2015

Chofer! No le cae más plata

Vivo en San Miguel Diguillín, a 41 kilómetros de Chillán (la ciudad donde estudio) y viajo todos los días en el transporte urbano de la ciudad y también en el transporte interurbano. En total, dedico 3 horas de mi tiempo a movilizarme para poder trasladarme durante el día.

Al igual que casi todas las personas que utilizan la locomoción colectiva masiva (o las "micros") me veo enfrentado a las bataholas humanas que se producen dentro de éstas maquinitas.

Es absolutamente normal que todos nos tengamos que haber ido parados o un poco apretados en más de alguna ocasión, pero el motivo por el que estoy escribiendo esto es para compartir con ustedes aquellas reflexiones que se vienen a mi mente justo cuando mi cuerpo rosa con el de unas 4 personas más y no necesito ni siquiera afirmarme pues las leyes de la gravedad me mantienen a salvo de caer.

Muchas veces, por no decir cada vez que viajo, he reflexionado en la actitud que toman las personas al escuchar al chofer "pasen mas atrás" o "la máquina está vacía" o incluso "apreten nomás si tienen que pasar". Y es que creo que a nadie le gusta escuchar que lo estén tratando de esa manera, más cuando va en un entorno en donde todos van agotados y sólo quieren llegar a su casa y escapar de la vil rutina que los azota (incluyéndome entre ellos). En éstas situaciones es que me he puesto a pensar ¿Pero y por qué no nos apretamos un poquito?, El que está abajo también está cansado y quiere subir por que ha sufrido la misma rutina que la nuestra durante ese día, o por que la va a comenzar.

Entonces el llamado sería a solidarizar con las personas que están abajo? Nadie lo hace. no nos importa, total yo ya subí al bus. ¿Qué opinará el chofer? todos alegamos contra el chofer por que sigue y sigue metiendo personas sin cesar, como si el bus "tuviera segundo piso". Tengo dos hipótesis al respecto, o el chofer de verdad quiere llevar a esas personas por que no quiere dejarlas, o por que no quiere que se le vaya ni un peso y así vulnerar a todo el resto del bus haciéndolos apretarse a punta de gritos y amenazas (es mi realidad).

Creo que siempre que los que viajamos así nos vemos enfrentados a éstas situaciones debemos pensar qué  hacer, qué es lo correcto, pero creo que en ningún caso la gente es egoísta, sino que vela por aunque sea un poco de bienestar para su viaje.

Lo que sí, y no me cabe la menor duda, que todas las mañanas el viejo que me transporta nos grita nada más con el único fin de hacinar a todo el mundo sin importar que nos falte el aire y apretujarnos hasta que ya no le caiga más plata.




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